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domingo, 10 de abril de 2016

ARROZ A LA ZAMORANA

 
INGREDIENTES: 
  • 1 ud - Pata o manita de cerdo
  • 1 ud - Rabo de cerdo
  • 1 ud - Oreja de cerdo
  • 1 ud - Nabo
  • ½ kg - Costilla de cerdo
  • ½ kg - Magro de cerdo
  • 1 ud. Chorizo
  • 50 g - Tocineta Adobada (Torreznillos)
  • ½ kg - Arroz bomba
  • ¼ l - Aceite
  • 1 ud - Cebolla
  • 3 ud - Ajos
  • 1 und. hoja de laurel
  • c/s - Sal
  • c/s - Pimentón dulce
  • c/s - Orégano
PREPARACIÓN: 
  • Cocemos la pata, el rabo, la oreja y el nabo en agua con un poco de sal, aceite, la hoja de laurel y orégano (60 minutos aproximadamente). Una vez cocidos los deshuesamos y los partimos en trozos pequeños. Se reservamos el caldo. 
  • La costilla de cerdo y el magro los cortamos también en trozos y los freímos en aceite a fuego fuerte. Freímos ligeramente el chorizo cortado en rodajas. En un poco de este aceite, rehogamos los ajos y la cebolla cortados en pequeños trozos, cuando estén casi hechos le añadimos el rabo, la pata y un poco de pimentón dulce. 
  • En una sartén, echamos un poco de aceite de la fritura y el arroz. Le añadimos el resto del pimentón y orégano, se rehoga un poco, seguidamente le añadimos la costilla y el magro y dos veces mas del caldo reservado que el volumen de arroz.
  • Cocemos todo durante 17 minutos a fuego lento. Dejamos reposar 5 minutos tapado con un paño limpio.
  • Decorar con los torreznillos fritos.

martes, 4 de diciembre de 2012

PARRO ASADO (PATO ASADO AL ESTILO DEL CARRACILLO)





Castilla-León es la tierra de los asados por excelencia, el cordero o el cochinillo una vez pasados por el horno de leña, con su piel crujiente y su intenso sabor son delicias, que una vez que los has probado, te imaginas en otra dimensión. Pero no son las únicas viandas asadas que merecen nuestra consideración, hoy la receta navideña que representará a Castilla-León es de la comarca del Carracillo (Segovia): el parro asado. Esta receta está en peligro de extinción en las mesas navideñas.
Llaman parro al pato en esa comarca donde su cría era muy abundante y especialmente en Sanchonuño, donde antes existían una gran cantidad de lagunas y charcas, que hacía que fuese conocido por algunos como “la Venecia de Castilla”.

Ingredientes:
  • Un pato limpio,
  • 1 1/2 litro de agua,
  • una cabeza de ajos,
  • orégano,
  • tomillo,
  • laurel,
  • Vino blanco seco (Rueda),
  • Vinagre blanco,
  • Sal

Preparación:

Un día antes de asar el pato:

Limpiamos el pato retirando restos de plumas y cañones. Procuraremos que la piel no se rompa.
 
 Preparamos el adobo de la siguiente manera, en un cuenco ponemos el agua fría y la salamos (tenemos que notar que está ligeramente saladita). En un mortero machacamos 4 o 5 dientes de ajo grandes, el orégano y el tomillo y lo añadimos al agua, además de 4 o 5 hojas laurel. Introducimos el pato y lo bañamos bien con este adobo (lo ideal es ponerlo en una bolsa de plástico y cerrarlo bien para que el adobo este en contacto con la mayor superficie del pato) y lo dejamos en la nevera unas 12 horas mínimo.

El día del asado:

Sacamos el pato del abobo y lo ponemos a escurrir bien, si puede ser colgado mejor, durante una hora mínimo. Debe quedar bastante seco (no sirve hacerlo con papel absorbente).

Precalentamos el horno a 180º. Ponemos en una fuente de barro unas hojas de laurel (de manera que la piel del pato no toque con la fuente), encima el pato y un vasito de agua fría en la fuente (nunca por encima del pato). Lo introducimos al horno con la pechuga hacia arriba. A la hora y media le daremos la vuelta y esperemos unos 30 minutos más para darle la vuelta. 

En un mortero, machacamos un diente de ajo y un poco de orégano, añadimos un vasito de vino y tres cucharadas de vinagres, lo mezclamos bien. Con este majado y un poco del jugo que abra soltado el pato mientras se asa, lo vamos bañando una media hora más o hasta que adquiera un color tostado y brillante.

En pato ha de pasar como mínimo unas dos horas en el horno, pero como todo en esta vida, depende del que tengamos en casa. La piel debe quedar entera, crujiente y la carne debe desprenderse de los huesos cuando lo comemos. Se sirve muy caliente y se puede acompañar de una ensalada de escarola con granada.





jueves, 12 de abril de 2012

PONCHE SEGOVIANO



En 1926, el confitero D. Frutos García Martín comenzó a comercializar este dulce en una pasteleria de la Plaza Mayor de Segovia ("El Álcazar"). A darlo a conocer fuera de Segovia lo animó entre otros el rey Alfonso XIII, el último Borbón que veraneó asidamente en la Granja. El monarca aconsejó al confitero presentarlo en la Exposición Universal de Barcelona de 1929 donde obtuvo la medalla de oro. Esta tarta, indudablemente, recoge toda la tradición repostera de todas las comunidades que han vivido en Segovia: cristianos, árabes y judíos.
Sin lugar a dudas, es mi postre favorito.


Ingredientes:

Para el bizcocho:
125  grs. de harina.
125 grs. de azúcar.
4 huevos (deben estar a temperatura ambiente).
Ralladura de limón

Para el almíbar:
100 ml. agua.
100 grs. de azúcar.
1 copita de vino moscatel o mistela o vino de pasas o vino dulce.

Para la crema pastelera:
250 ml. de leche.
75 grs. de azúcar.
25 grs. de harina de maíz.
2 yemas de huevo.
Una ramita de canela.

Para la masa de mazapán:
200 grs. de almendras molidas crudas.
125 grs. de azúcar en polvo o glas.
2 ó 3 cucharadas de agua.
Azúcar en polvo para espolvorear.

Elaboración: 

Del bizcocho:
Forramos con papel vegetal un molde cuadrado (o una bandeja de horno) y reservamos (si no disponemos de papel vegetal, untar el molde con mantequilla y espolvorear de harina). Precalentamos el horno a 180º C. En un bol batimos los huevos enteros con el azúcar como unos 20 minutos, hasta que dupliquen su volumen y la mezcla esté bien esponjada y preparada (se conoce el punto porque cuando levantemos el batidor formará columnitas que al caer tardan en desaparecer); incorporamos en varias tandas la harina tamizada con la espátula, removiendo de abajo arriba, en forma de ochos y suavemente. Agregamos la ralladura del limón.  Vertemos en el molde la masa y horneamos a 180º hasta su perfecta cocción (dependiendo del horno, tardará de 30 A 40 minutos).

Del almíbar:
En un cazo, ponemos el agua  con el azúcar a calentar, removemos suavemente hasta disolver perfectamente el azúcar y dejamos hervir durante 5 minutos. Fuera del fuego añadimos la copita de moscatel (sustituible por licor de almendras o güisqui DYC –es segoviano-)

De la crema pastelera:
En un cazo, ponemos a calentar 200 ml. de leche junto con la rama de canela (opcional: si le añadimos una pizca de haba de tonka rallada quedará un sabor único y diferente) y llevamos a ebullición. Mientras, echamos la harina de maíz en un vaso y le añadimos 50 ml. de leche fría, removemos hasta su completa disolución. Aparte batimos las yemas de huevo junto con al azúcar hasta que estén blanquecinas. A este batido le incorporamos la leche en la que hemos disuelto la harina de maíz. Retiramos la leche del fuego y, en forma de chorrito sin dejar de remover, vertemos sobre el batido de huevos. Echamos todo sobre un cazo y ponemos a fuego suave, removiendo, hasta obtener una crema.

De la masa de mazapán:
En un bol, mezclamos la almendra molida cruda (textura harina) con el azúcar en polvo; le añadimos unas cucharadas de agua templada y amasamos hasta obtener una pasta compacta. Tapamos con papel film e introducimos en el frigorífico, al menos, durante una hora.

Montaje del ponche:
Cortamos el bizcocho en dos rectángulos iguales. Para que nos quede más esponjoso, una opción es con mucho cuidado descortezarlo con el cuchillo. Ponemos uno de los rectángulos sobre la base donde vamos a servir el ponche y pintamos con el almíbar. Dividimos la crema pastelera en dos mitades y cubrimos con una de ellas el rectángulo, hay que ser generosos con la capa para que resulte más rico. A continuación, sobre la crema pastelera ponemos el otro rectángulo de bizcocho y repetimos la operación: pintamos con el almíbar y cubrimos con la otra mitad de crema pastelera. Reservamos

Ahora es el momento de extender la masa de mazapán hasta alcanzar una superficie lo suficientemente grande que nos permita cubrir todo el pastel, incluidos los laterales. Ponemos la bola de mazapán entre dos papeles vegetales y lo extendemos con un rodillo. La manera tradicional, es sobre un mármol espolvoreado ligeramente con azúcar en polvo (incluido rodillo) ir estirándolo uniformemente y dándole giros de 90º. Una vez estirado, se retira el papel superior y cubrimos la parte superior del pastel (recuerda que la última capa es de crema pastelera para que el mazapán tenga mas agarre)  mientras cubre perfectamente los laterales. Retiramos la segunda capa de papel, apretamos suavemente hasta forrar todo el ponche. Retiramos el mazapán sobrante cortándolo con un cuchillo afilado.

Espolvoreamos con abundante azúcar en polvo todo el bizcocho y quemamos con el hierro caliente adecuado, decorando con un emparrillado el ponche (forma tradicional).

Se debe conservar en nevera.